El viento
sopla en mi rostro,
Enfría mi piel
y mece mi cabello.
Cierro los
ojos y siento todo.
Mi corazón
agitado,
Mis labios
apretados.
Las piernas no
me responden,
Están quietas
y temblorosas,
Temo desplomarme,
Por favor,
ahora no, no me fallen.
Suspiro por la
falta de aire,
Olvidé respirar.
Inhala y
exhala, inhala y exhala.
Abro los ojos
y miro mi entorno:
A mi izquierda
mis compañeros,
Aquellos a los
que llamé hermanos;
A mi derecha
mi familia,
Aquella que
nunca me descuida:
Tras de mí mis
maestros,
Que tanto me
enseñaron.
Hoy mi ropa
elegante,
La cubre parcialmente
toga y birrete,
Apenas salimos
del teatro,
Cada uno en su
mundo,
Pero todos
estamos uniformados como siempre,
Aunque ahora,
todos en toga y birrete.
En nuestras
manos,
Con fuerza
apretamos
Aquello por lo
que tanto luchamos.
Fueron años y
años
Que por fin
terminaron.
Cada uno es
diferente,
Veo al que,
como yo, intenta no llorar,
Y al que sin
miedo se empieza expresar.
Pero todos
nosotros tenemos algo en común,
Más allá de la
ropa y el diploma:
El nudo en
nuestras gargantas.
Hoy decimos
adiós,
Nuestros caminos
se separan,
Cada uno
tomará una ruta a explorar.
No sabemos que
nos depare el futuro,
Esperamos y no
deseamos mutuamente el éxito,
Pero no
podemos hacer nada más.
No sé qué
pensamientos por sus mentes pasan,
O el tema del
cual ahora hablan,
Siempre miré
desde atrás,
He sido una
espectadora
De esta obra
que hoy acaba
Y cuyo final
me agrada.
Sólo tengo una
cosa que decir:
Nunca olviden
no desistir.
Con la cabeza
alta llegamos hasta aquí,
Y así mismo podemos
llegar hasta el fin
De lo que
viene y de lo que vendrá,
Temer es
humano y retroceder se acepta,
Pero,
abandonar, nunca.